¿POR QUÉ LOS ALUMNOS SE DISTRAEN TANTO EN CLASE? Claves para recuperar su atención
Un alumno que mira por la ventana, otro que consulta el móvil, dos que hablan mientras el profesor explica y varios que parecen estar escuchando pero, en realidad, están pensando en otra cosa. La falta de atención en el aula no es un fenómeno nuevo, pero docentes y familias perciben que mantener la concentración de los estudiantes se ha convertido en uno de los grandes retos educativos.

¿Significa esto que los alumnos de hoy tienen menos capacidad de atención? No necesariamente.
La distracción en clase no suele tener una única causa. Puede aparecer por estímulos digitales, cansancio, preocupaciones, falta de interés, dificultad excesiva o insuficiente, dinámicas demasiado pasivas o simplemente porque nuestra atención fluctúa de forma natural.
¿Por qué cuesta mantener la atención en clase?
La atención es un recurso limitado y dinámico. Para seguir una explicación, resolver un problema o comprender un texto, el alumno debe seleccionar determinada información mientras ignora lo que ocurre a su alrededor.
Y esos competidores son numerosos: una notificación, una conversación cercana, el ruido del aula, el cansancio, una preocupación personal o incluso los propios pensamientos.
La divagación mental (o mind-wandering) sucede cuando nuestra mente desconecta de lo que estamos haciendo para vagar por otros pensamientos. Se trata de un proceso completamente normal que no solo afecta a niños y adolescentes, sino también a los adultos.
Una amplia revisión publicada en Psychological Bulletin, basada en 68 investigaciones y más de 10.000 participantes, encontró además que la divagación mental tiende a aumentar conforme pasa el tiempo realizando una tarea.
Por eso, interpretar toda distracción como falta de interés, indisciplina o pereza puede llevar a conclusiones equivocadas.
No todas las distracciones tienen el mismo origen. Conviene distinguirlas antes de intervenir:







Comentarios