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  • Foto del escritorPizzini Argentina

EL MÉTODO MONTESSORI como ejemplo de educación en la cooperación

¿Educamos para cooperar o para competir? ¿Te sorprende esta pregunta? ¿Es algo a lo que ya le has dado vueltas o tal vez ni siquiera te habías parado a pensar en ello?

El caso es que se trata de una pregunta de gran transcendencia, porque de la respuesta que le demos va a depender no sólo el futuro de los niños a los que estamos educando sino de la humanidad en general.

 

Cuando educamos en la competencia estamos transmitiendo a nuestros niños que el objetivo es ser más que los demás, ser el mejor, ser el primero. En ese modelo se quedan fuera la empatía, la compasión y la idea de que todos podemos ser buenos en algo y que si trabajamos juntos podemos llegar mucho más lejos que si nos pisamos entre nosotros en una lucha constante por ganar.

 

En cambio, cuando educamos en la cooperación estamos formando personas que el día de mañana trabajarán de forma cooperativa, buscando la mejor manera de lograr el bien común y no sólo el beneficio individual. ¿Te imaginas un mundo en el que todas las personas actuásemos así? (No es una pregunta retórica, te animo a pensarlo detenidamente.)

 

¿Cómo se educa para cooperar?

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