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DIARIO DE LECTURA: cuando la lectura se convierte en una vivencia

La lectura debe trabajarse desde la vivencia y no sólo desde el estudio filológico. Para acercarla y demostrarles a los alumnos que leer sirve para hacerse preguntas y, a veces, también para hallar respuestas, vale la pena que la ofrezcamos como una herramienta y no como un mero objeto de análisis. Por si fuera poco, la lectura puede ayudarnos a explorar la creatividad de los alumnos, que suele ser mayor de lo que parece…


En este artículo, Cristian Olivé -Licenciado en Filología Catalana y Profesor de Lengua y Literatura en la Escola Joan Pelegrí de Barcelona- describe su experiencia con alumnos y comparte sus vivencias.

Diario de Lectura

A lo largo de este curso, he invitado a mis alumnos a leer una misma novela en el primer trimestre; luego, a escoger una entre cinco propuestas fijadas en el segundo trimestre; y finalmente les he ofrecido la posibilidad de elegir la que quisieran sin excepciones durante el trimestre final.


A su vez, les he ofrecido una gran variedad de alternativas para trabajar la lectura de un modo distinto y personal: la han adaptado como si fuera una serie, la han valorado como youtubers; han elaborado las letras de un álbum musical a partir del argumento de la novela; han ideado conversaciones de WhatsApp en las que dos personajes de la trama se explicaban lo que les iba sucediendo; han creado una cuenta de Instagram del protagonista del libro…

Pero, además, les he propuesto que elaborasen un diario de lectura para vivir la experiencia lectora de un modo distinto. ¡Y vaya si lo han hecho! Para crearlo, han seguido los siguientes pasos:

- Una vez escogida la novela que se querían a leer, les pedí que consiguieran un cuaderno o un diario de un tamaño no muy grande para llevarlo consigo a cualquier parte.

- Debían alternar la lectura con la escritura en el cuaderno de las sensaciones que les iba despertando el libro. ¿Qué emociones les transmitía? ¿En qué pensaban mientras leían? De hecho, podían expresar lo que les apeteciera: desde sentimientos compartidos con los personajes, recuerdos pasados que habían resurgido de repente con la lectura, opiniones sobre la trama, reflexiones alocadas…

- Les animé, por supuesto, a expresarse en el modo en que se sintieran más cómodos, a dejarse llevar por la escritura libre, y que mezclaran incluso varios lenguajes. En este sentido, podían incluir poemas, dibujos, canciones, fotos y mucho lettering, entre otros.

- Y, finalmente, les sugerí que pusieran fecha cada vez que escribieran una entrada en el cuaderno y que no se preocuparan por la extensión. Lo importante, más que el peso, era la calidad creativa.


Nota completa: http://blog.tiching.com/diario-de-lectura-una-vivencia/



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